Para este proyecto, el objetivo era claro: necesitábamos una herramienta o un flujo de trabajo que nos permitiera generar ideas visuales rápidamente y con un bajo nivel de complejidad técnica en la fase inicial, sin sacrificar la calidad del resultado final.
Todo el proyecto se ancló en una visión creativa netamente humana. El punto de partida fue un key visual elaborado por los diseñadores Eriko Vásquez y Selena García, bajo la dirección creativa de José Fernando Madrigal. Esta pieza, que presentaba terrenos flotantes y casas con una estética onírica, no solo definió el universo visual, sino que también permitió de forma natural el uso de Inteligencia Artificial generativa como un aliado en la producción.
La narrativa sencilla y etérea del concepto se acoplaba de forma ideal con las capacidades actuales de los modelos de difusión estable disponibles. Esto nos permitió tomar el key visual como referencia y expandir su universo de manera eficiente.
En esta fase, activos visuales clave como la modelo principal y la pareja del final fueron generados íntegramente con herramientas de IA mediante prompt engineering y referencias para el punto de partida.
El ecosistema tecnológico para este proyecto fue híbrido y robusto:
A pesar de tener un muy alto componente de inteligencia artificial generativa, en este proyecto aún decisiones que siguen siendo muy humanas como: